CRÓNICA DE MI PRIMERA MARATÓN. Por Eduardo Delgado

Hola a tod@s amig@s; 
Durante este  año os he escrito algunos artículos sobre las carreras, otros sobre mis entrenamientos y como no podía ser de otra manera tenía que escribir sobre mi primera maratón.
Pronto hará dos años que empecé a correr con un objetivo poder disputar algún día una maratón. Mi objetivo era para esta primera ocasión, acabarla, acabarla y que me quedase con ganas de hacer otra. Así que desde el inicio no me plantee ningún objetivo más que acabar.

Los días previos fueron de unos nervios exagerados. Tenía una semana intensa en el trabajo y esto no me ayudaba a relajarme, no hacía más que pensar que después dos años esperando y  de casi tres meses de preparación, siguiendo un plan más o menos, algo iba a suceder que  no me permitiría correr,

Además habían muchos que me animaban para esta carrera, compañeros del club, de trabajo, no podía fallarles, aunque algunos pensaban que podía hacer un buen resultado ya que estaba en un buen momento, yo insistía en que el objetivo era acabarla.

Aunque no soy persona de cuidar el tema de la dieta específica, simplemente no hacer excesos extraños, una amiga, Alicia, me dio algunos consejos que sí quise seguir. Es difícil de saberlo pero supongo que me han venido bien.

Tiempo atrás comenté a un amigo con el que  entreno a veces, Julio Martí, que la corriese aunque él decía que no,  le comente que solo teníamos que acabarla y que la haríamos juntos, así que este era otro aliciente que hacia esta cita muy especial.

Como nunca había  corrido esta distancia no sabía si sería capaz, así que los días previos era importante estar preparado, físicamente ya no podía hacer más de lo que hubiesen  hecho hasta aquí los entrenamientos, ahora solo me faltaba estar preparado mentalmente.

La compañía de Julio, y sobre todo algo que era lo más importante para mí, sabía que mis hijos cuando me viesen me iban a preguntar cómo había quedado y no podía decirles que me retiré. Ellos fueron siempre mi principal motor.

KM 0 – Comenzaba la carrera y había que mantener la calma, quedaban muchos kilómetros, la verdad es que los primeros kilómetros nos lo pasamos muy bien, hasta íbamos diciendo tonterías y partiéndonos de risa.

KM 10 – Seguíamos manteniendo la calma ya teníamos un cuarto hecho y el buen ambiente reinaba entre nosotros, también alucinábamos en cómo la gente se vuelca en esta carrera, animando por todos los lados, todas las calles estaban llenas de gente, sientes que nunca vas solo, siempre hay alguien animando, diciendo el nombre que llevas en el dorsal.

KM 20 – A partir del kilómetro 20 más o menos empecé a notar cómo me pesaban las piernas, y todavía no había llegado a la mitad

KM 25 – En el 25 note que tenia pies y es que  las piedras del asfalto se me clavaban como si fuese corriendo por piedras sueltas. Que duro se presentaba esto.

KM 30 – Llegamos al 30, se suele decir que aquí empieza el muro, y así fue, empezamos a notar en nuestras piernas músculos que no sabíamos que existían, hacía tiempo que ya no nos reíamos, los chistes habían pasado al sufrimiento, íbamos muy cargados hasta nos dolía la espalda, intentábamos hacer estiramientos sobre la marcha, relajar los brazos, soltar un poco las piernas.

KM 35 – Ya en el 35 empecé a apretar, no quedaba nada ahora tenía que correr sí o sí, como pudiese y no pensar en el cansancio, en el dolor de piernas que seguía siendo muy intenso, sino simplemente correr con el corazón, me encontraba un poco mejor, claro está olvidándome de las piernas que ya no sabía si se trataba de una prolongación del asfalto.

KM 40 –  Aquí hay decir que los dos últimos kilómetros se corren ya por motivación, por orgullo, en mi caso tenía que empujar con todo lo que pudiese, así que me dedique a  apretar todo lo que podía.
Tocaba disfrutar. Y por fin entraba en la ciudad de las ciencias que al igual que en todo el recorrido estaba lleno de gente. Había que hacer un esfuerzo final, iba a conseguir mi primera maratón.

KM 42 – Y al ver la meta, ¡¡ya está!!, ya lo veo , sprint final, me agarre al recuerdo de mis hijos y hasta la línea de meta, ¡¡¡lo estoy consiguiendo, mi primera maratón!!!; la emoción me embargo enormemente, y me cuesta contener las ganas de echar a llorar. No importa el tiempo que hiciese, la maratón es algo muy diferente a cualquier carrera normal de las que hacemos habitualmente, acabar un maratón era un reto que yo hoy he conseguido.  

Y esta es la historia de mi carrera, de mi primer maratón. La marca apenas tiene importancia, la primera es para conocerla, disfrutarla, además en tu ciudad, es como cuando tiene una primera cita, te preparas a conciencia, te pones el mejor perfume, la ropa que sabes que te sienta bien, en la primera cita aprovechas para conocerse, saber los gustos y esas cosas, incluso si todo va bien puedes llegar a un poco más, pero cuidado no te pases, si te precipitas puedes dar un  paso en falso. Eso es lo que yo hice con el maratón, conocerla, y llegar hasta los arrumacos, pero no más, sobre todo conocernos. No hacerme expectativas, poder ver a la gente que te conoce y que te anima al pasar y agradecérselo, ese era mi objetivo, acabar, y lo conseguí, fue duro, pero conseguí disfrutar de mi primer maratón.

Para los que nunca habéis corrido una, tengo que deciros que puede ser algo inolvidable y que no hay porque sufrir al límite, sino disfrutarla, ya habrá otras para apretar. Solo deben cumplirse dos requisitos para conseguirlo; una buena preparación y sobre todo tener ilusión y motivación para correrla. El ambiente, la gente, los ánimos de conocidos y desconocidos, hacen el resto.
¡¡ÁNIMO!!
¡¡¡ YA SOY UN MARATONIANOOOOOOOOOO!!!
Edu

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