Maraton de las Tucas

Meses atrás, mi gran amigo de la infancia Chema, miembro de nuestros compañeros de Navajas me alienta a participar en una maratón de montaña en la población de Benasque. Sin dudarlo, acepto su propuesta y nos apuntamos a tal evento (Maraton de las Tucas). Yo, pensando propiamente en la palabra Maraton, y tras haber realizado dos en asfalto, pensaba que sería mi tercera prueba de este tipo, en este caso de montaña, donde la marca personal pasa a segundo plano por la superficie sobre la que se realiza, pero en definitiva, una maratón.

Pues bien chicos, el maratón pasó a ser una prueba de supervivencia donde los 42km se convirtieron en 44km, el desnivel positivo acumulado paso a ser 2.980m de los 2.160m publicado, donde el tiempo previsto por mi amigo (ha hecho varias) estimado en 6h/7h, pasaron a ser 10h:14 min. En fin una verdadera LOCURA, que os cuento con un poco más de detalle a continuación.

Llegamos a Benasque el viernes día 26 sobre las 21:00 horas y fuimos directamente a recoger el dorsal, ya que le prueba empezaba a las 10:00 del sábado y aún teníamos que ir al hotel, cenar y descansar para el día siguiente después de todo el viaje. El sábado (día de la prueba) nos levantamos a las 07:30 para desayunar y coger fuerzas para afrontar el día. Estamos ilusionados, pero a la vez asustados porque la montaña es la montaña y un respeto se le tiene que tener. Una vez equipados con todos los atuendos necesarios y obligatorios para este tipo de pruebas, nos dirigimos a la salida. Hay que decir que el ambiente es muy acogedor, nada que ver con las pruebas de asfalto, donde el ambiente competitivo brilla.  En este tipo de pruebas el compañerismo y buen ambiente es muy palpable.

A las 10.00h comienza la prueba. La Maratón de las Tucas une los refugios de Estós y del Ángel Orús por medio de  pistas y senderos que rodean las famosas Tucas de Ixeia (2840 m).
La travesía comienza en la Villa de Benasque para ascender a la localidad de Cerler, completando este primer bucle con el descenso hasta Eriste tras pasar por la pintoresca localidad de Anciles. Desde este punto, subiremos al refugio del Ángel Orús y a través del GR 11.2 visitaremos los espectaculares ibones de Batisielles para alcanzar el siguiente punto de control situado en el refugio de Estós. Completaremos la vuelta hasta Benasque por el valle de Estós.
Dan la salida. Pienso que he venido a disfrutar y quiero acabar con ganas. El primer km por asfalto y nos adentramos en una pista por la que iremos cogiendo altura por unas buenas rampas siempre guiados por las marcas del GR 11 que nos acompañaran por gran parte del recorrido en dirección al primer gran paso, Cerler.  La pista se acaba en el km 4,5 donde comenzamos a coger sendero el cual en algunos momentos se pone muy técnico y no me deja ni correr. La cosa va cogiendo altura y tengo varios momentos críticos en los que echo a andar y me pregunto ¿que está pasando? yo venía a pasarlo bien. Para que os hagáis una idea de la dureza de la prueba, tardamos cerca de 3h.40 min en llegar al Refugio del Angel Orus, (km 17,5) de carrera. Pensábamos que la subida había llegado a su fin, porque fue infernal, personalmente, llegue cansado, muy cansado y tenía que comer algo.
Es el km 17,5 y las piernas ya no responden, les falta la soltura que suelen tener en una buena época de entrenos. Me paro, hago unas fotos para recordar y mentalizarme que adelante queda lo peor. La estampa no puede ser más bonita, bordeamos dos lagos de Ballibierna y a por el Collado de la Plana. El terreno ya no es el mismo, se intercalan tramos de sendero con pasos entre bloques de piedra que se hacen interminables y en las partes más altas nieve dura que no te deja avanzar en condiciones produciéndose algún que otro resbalón. Siempre atentos de las marcas del GR y algún que otro hito para no perder el rumbo. La subida se hace muy larga y yo sigo con mi pájara pero con los ánimos de los chicos de la organización allí presentes consigo sacar algo de fuerzas y dar el último arreón. Por fin he llegado. ¡Hala!

Del refugio del Angel Orus, hasta la cumbre del Collado de la Plana “solo” habían 3,5 km, pero tarde en recorrerlos 2h.15 min. Fijaros el siguiente detalle: 22km en 6h. Mi moral por los suelos!!!
La subida hacia el Collado es durísima y acabo algo desquiciado de ir saltando entre bloques, cosa en la que comienzo a coger soltura. El cuerpo es sabio y aprende y se amolda a lo que sea. Se forma un grupo y nos vamos contando nuestras penas de forma que cada metro se hace más ameno. Punto más alto de la prueba 2900m. Es algo agónica la última parte así que descanso y a bajar. Nunca había estado tan alto así que hago algunas fotos. Ahora toca bajar, así que la cosa empieza a ponerse divertida y muy muy peligrosa. Me permite coger algo de aire que me hacia falta. Km 22 bajada con mucha piedra y nos metemos en una lengua de nieve para evitar los bloques de piedra. Un nuevo resbalón, luego otro y al suelo. Corro, me caigo, me mosqueo porque no me quiero lesionar, sufro, pienso y me pregunto ¿a la gente esto le mola? Pero si no hay vida aquí!!!! Como, bebo y vuelvo a tener fuerzas. Nos dirigimos al Refugio de Estos (km30) donde me espera un punto de control y un poco más adelante avituallamiento. En este descenso (solo 8km) nos pasa de todo climatológicamente hablando, viento, sol, lluvia torrencial, granizo, ahhhhhhh!! Que ganas tenía de llegar a meta. A mi gran amigo ya le fallaban las piernas y para más desgracias, se tuerce el tobillo. Obviamente, seguía lloviendo, granizando, tronando, relampageando, …. Nos paramos, vemos que aparentemente puede seguir ranqueante y no lo dudamos, si se llega a enfriar allí, y digo allí, porque estábamos en mitad de la alta montaña, hubiese sido mucho peor.

Llegamos al refugio, que bien!! Nos cambiamos de ropa, el agua nos había dado una pequeña tregua, y afrontamos los últimos 12km por senderos y pistas. Estos son los únicos kms que corrimos! Lloraba de alegría!! Estoy corriendo!! Lamentablemente el agua torrencial arrecia de nuevo. Ya daba igual, pisar barro, mojarse, etc, etc… Son 12kms que picaban de bajada y se podía correr. La bajada es espectacular, ahora si que me encuentro bien. Llega el subidón, el momento que esperaba y cuando toca correr, aunque vamos al ritmo de mi amigo para evitar mayores daños en su tobillo. Según pasaban los kilómetros nos íbamos encontrando mejor, no es lógico pero nos da igual así que corremos. Durante estos últimos 12 kms me pasan muchas cosas por la cabeza, cosas que se llevan bien por los ánimos de toda la gente. Al final puesto 633 y 10 horas y 14 minutos.

Bueno, pues esto ha sido mi aventura. Carrera durísima y a mi juicio la organización no estuvo a la altura de las circunstancias, para que os hagáis una idea de los casi 240 inscritos en el Gran Trail (114 km) solamente 17 llegaron a meta…La prueba era en semiautosuficiencia con lo que todos sabíamos que teníamos que llevar la mochila bien llena, pero si la organización indica que hay dos avituallamientos con solido y líquido y te organizas para ello, no es de recibo que en el primer avituallamiento ya no quede agua y solo haya cuatro melones y encima sin cortar…
Para colmo cuando llegué a meta el avituallamiento final constaba de agua, cerveza, quicos y barritas de hero, ni tan siquiera un triste isotónico.

En definitiva sensaciones contradictorias, pero ahora puedo decir que he corrido en montaña de la buena.

Espero haberos trasladado mi vivencia.
Un abrazo de vuestro compañero Alex.

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