VI Cursa de Muntanya Castro d’Alfondeguilla

Este pasado domingo se celebró esta dura prueba de montaña, en la que participamos Vicente Suay y un servidor. Tras la experiencia del año pasado, eramos conscientes de la dureza de los cuatro picos que hay que subir en los escasos 18’5kms de la prueba.

Como preparación para objetivos más importantes en montaña, nos presentamos en la salida con el único objetivo de conocer nuestro punto de forma, mejorar el resultado del año anterior (3h17′) y demostrarnos que los entrenamientos en montaña (subiendo y sobretodo bajando) estaban surtiendo efecto.

Primeros metros de la carrera

La salida la hicimos controlando, en mitad del peloton y aunque la temperatura no acompañaba (3º bajo cero) y la primera media hora de carrera estabamos un poco agarrotados, pronto vimos que subiamos bastante bien. La gran parte del recorrido es por senda, y es muy dificil adelantar, así que decidimos mantenernos en grupo durante la primera ascensión y recuperar posiciones en la bajada.

Coronamos el primer escollo bastante bien, ya calentitos y nos lanzamos a tumba abierta. No hay nada como practicar las bajadas técnicas para ganar terreno: adelantamos a muchos corredores y empezamos nuestra progresión. La bajada es sólo 1km, y pronto empieza la segunda ascensión, mucho más dura y más corta (un par de kms). Una vez arriba, decidimos tirar a lo kamikace, pero en esta bajada la cosa se complica más… yo puedo adelantar a un grupo grande, pero Vicente tiene problemas y no encuentra hueco para adelantarlos, así que bajamos un poco el piston.

La tercera subida no supone mucho problema, pero bajando hacia la temida subida de Cantallops (la cuarta de la jornada) yo empiezo a tener problemas. Se acumulan los minutos (llevamos 1h40 en la bajada), los cuadriceps ya van cargaditos de tanto subir y bajar y el constipado aparece sin avisar. Vicente toma el timón, y marca un ritmo bastante bueno hasta la última subida. Yo aguanto a duras penas. Contactamos con un grupo de unos 8 corredores y subimos con ellos. Yo empiezo a pensar que no voy a volver más a esta carrera, que cada vez que vengo salgo muerto, pero el ritmo del grupo no es tan alto y poco a poco voy cogiendo el punto de nuevo.

Cuando coronamos, con un crono de 2h31′, nos quitamos el último peso de encima y sabemos que quedan unos 2kms de descenso técnico. Esta vez hay que ir con mil ojos, porque los reflejos han desaparecido, pero si queremos bajar de las 2h40 hay que arriesgar bajando. Pedimos paso y nos lanzamos senda abajo, adelantando a gente que va realmente mal…

Pisamos por fin el asfalto de entrada a Alfondeguilla, y ya lo tenemos: encaramos la entrada a meta con el objetivo cumplido: 2h38’54” reales! Casi 40′ menos que el año pasado… nos hubiera dado tiempo ducharnos!!!

¡¡¡Vamos por el buen camino!!!
Próxima parada: Maratón del Espadán.

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